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Vecinos recuerdan el sentimiento de unión que embargó las calles Gilroy tras el tiroteo en el Festival del Ajo

Aunque las heridas continúan sanando a un año del tiroteo, los residentes de la ciudad continúan ayudando y apoyando a quienes más lo necesitan. 

Telemundo

Ha pasado un año desde que ocurrió el tiroteo que dejó a 4 personas muertas en el Festival del Ajo en Gilroy, y a pesar de que las heridas continúan abiertas, la comunidad hoy recuerda la bondad de algunas personas que pusieron su miedo a un lado para ayudar a los afectados durante ese trágico día. 

 José Antonio Rubio Figueroa, sacerdote, aseguró que ese día vio un comportamiento inusual en los feligreses que visitaban la iglesia.

¨La gente empezó a llegar espontaneamente, venían a la gruta de la vigen que está aquí afuera, la gente venía sola a rezar¨, aseguró Figueroa.
 

El sacerdote dijo que ese día, el 28 de julio de 2019, la iglesia se llenó de personas de diferentes grupos étnicos.

Luego de culminar la misa, José Antonio afirmó que ocurrió lo impensable.

¨Yo bajé a ver por qué estaban o que estaba pasando y fue como me enteré que había muertos y heridos¨, aseguró José Antonio.

Sin embargo, a pesar de la tragedia, el clérigo asegura haber sido testigo de un acercamiento a Dios de parte de la comunidad como nunca antes.

¨A mi me impresionó la fe de la gente, la gente vino espontaneamente, nadie los llamó, no más vinieron por su propia devoción para rezar por que era lo que sentían que tenían que hacer¨, dijo José Antonio.

Pero no solo José Antonio fue testigo de la fuerza y la entrega de la comunidad para ayudar a los afectados. 

Diana Peña, residente de Gilroy, se encontraba en su vivienda ubicada cerca de Christmas Park donde ocurrió el tiroteo.

¨Yo fui para mirar qué estaba pasando y vi a muchos afuera llorando, que se iban en sus carros¨, afirmó Diana.

Al ver el caos que estaba ocurriendo en ese momento, decidió recibir a las personas que salían despavoridas cuando empezaron las detonaciones, inclusive logró auxiliar a un joven que sufrió una herida en la cara. 

¨Me agarró y se afincó en mi, estaba muy asustado y yo lo traje a la casa¨, indicó Diana.

El esposo y el hijo de Diana subieron a su camioneta en busca de personas que necesitaban ayuda. 

¨Estaba una señora que no podía andar la trajismos a la casa como a las 2 de la mañana porque no sabía donde estaban los otros¨.

Vecinos del lugar aseguraron que ese día atestiguaron uno de los actos más grandes de la maldad humana, pero también lograron ver la bondad de sus vecinos en su máxima expresión. 

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