Comunidad recuerda a madre e hija arrolladas

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    Sandra Bermudez/TELEMUNDO 48

    La comunidad de Seaside realizará una misa y una vigilia en honor a Esperanza Morales, la mujer de 40 años que fue arrollada junto a su hija de 14 meses en Livermore.

    La misa tendrá lugar el miércoles a las 7 p.m. en la iglesia St. Francis Xavier, ubicada en 1475 La Salle Ave.

    Los restos de Morales y su hija Juli estaban pautados a ser transportados a San Francisco el martes en la mañana para luego ser transportados a Santa Lucía del Camino, en Oaxaca. Sin embargo, familiares dijeron a Telemundo 48 que están ultimando los detalles para la repatriación.

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    La indignación por la muerte de esta madre e hija no ha mermado entre la comunidad hispana en el condado de Alameda y organizadores convocaron a una concentración pacífica en el centro de Livermore el sábado, 16 de mayo a las 6 p.m., según la página de Facebook Comunidad Latina de Livermore CA.

    Brian Jones, el sospechoso de arrollar a Morales y su hija bajo la influencia del alcohol, se encuentra en libertad luego de prestar un bono de una fianza de $350,000.

    Jones, de 35 años, se presentó ante la corte para ser formalmente acusado pero la fiscalía del condado de Alameda dijo que necesitaban más tiempo para desarrollar el caso. Se espera que el sospechoso regrese el 28 de mayo.

    Centenares de personas velaron a las víctimas el lunes en la iglesia de Seaside, incluyendo desconocidos que escucharon el trágico desenlace de esta madre y su hija.

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    “Que sea muy feliz mi niña en donde quiera que esté”, dijo Gil Pérez, padre de la bebé y esposo de Morales.

    Como es tradición, en el salón contiguo a donde estaban ubicados los féretros, una banda musical tocaba las canciones favoritas de las víctimas y se sirvió comida de su estado natal, donado por tiendas del área.

    Con un semblante sombrío, algunos de los asistentes dijeron que esperan justicia para las víctimas.

    “Es un angelita el que mató y una persona excelente que era Esperanza”, dijo Elizabeth Canseco. “Una que la trató, era una gran mujer”.