La cafeína, ¿una adicción encubierta?

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Si no tomas una taza a la mañana es como si tu cerebro no pudiese arrancar, ¿verdad? Pero luego durante el trabajo haces pausas constantes para tomarla, ni hablar de los refrescos de cola que tomas a lo largo del día. El resultado final lo conoces: estás acelerada, con energía, te cuesta dormir y el corazón se te sale del pecho. Admítelo: podrías ser una adicta a la cafeína.

Este estimulante del sistema nervioso produce un efecto temporal de restauración del nivel de alerta de tu cerebro y elimina la somnolencia. La encuentras en bebidas como el café, el té, refrescos de cola y algunas bebidas energéticas. Un estudio de la National Coffee Association dice que el 56% de los americanos toman café a diario.

Según la FDA (US Food and Drug Administration) hasta 200 mg diarios -el contenido de dos tazas pequeñas de café- es una dosis moderada y normal que no se debe exceder. El abuso de este componente químico puede perjudicar tu salud de muchas maneras. Te damos algunos argumentos para que te animes a luchar contra esta adicción:

La cafeína en el embarazo: si bien una dosis normal es problemática para el embarazo altas dosis están contraindicadas y los profesionales advierten sobre las dificultades que pueden presentar para el crecimiento normal del bebé.

Mala para tu estrés: te mantiene hiperactivo e irritable. Los síntomas de tu estrés se profundizan y tu carácter se puede volver más inestable.

Mala si tienes problemas cardíacos: esta droga acelera el ritmo cardíaco, lo que puede ser contraproducente si tienes enfermedades cardíacas. Junto al tabaco son una de las primeras prohibiciones que hace un médico a aquel que tenga una deficiencia en el corazón.

La cafeína te deshidrata: esta droga es un diurético, lo que quiere decir que ayuda a tu cuerpo a deshacerse de agua. Los consumidores de cafeína deben hidratarse con mayor frecuencia a lo largo del día.

La cafeína es mala para la resaca: una leyenda popular dice que la cafeína disminuye los efectos del alcohol y que te permite manejar a pesar de haber tomado. Según la FDA Es mentira, la cafeína te deshidrata al igual que el alcohol y por lo tanto su efecto es contraproducente.

Crea adicción: no es agradable saber que estás “enganchado” físicamente a algo. La cafeína, si se toma constantemente, desarrolla tolerancia. Es decir, requieres más cantidad para tener sentir el mismo efecto de motivación. Con el tiempo, si se deja de tomar, genera síndrome de abstinencia que se puede manifestar en dolores de cabeza e irritabilidad.

Daña tu estomago: aumenta la liberación de acido en tu estomago, lo que puede ocasionar ardores estomacales e incluso úlceras gástricas.

Si quieres más información sobre la cafeína consulta en www.fda.gov (en inglés)

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