Liga MX

El Cruz Azul y sus 23 años de espera.

No hay mal que dure 100 años, ni equipo que los aguante. Hoy Cruz Azul olvidó sus fantasmas rompió "la maldición" y volvió a ser campeón del fútbol mexicano.

Cuando Juan Reynoso, Carlos Hermosillo, Oscar Pérez y compañía levantaron la 8va en el Nou Camp de León yo tenía 11 años. Un año antes, mi papá (a petición de los entrenadores de fuerzas básicas del club) me había llevado a la Noria para inscribirme en las fuerzas básicas del equipo.

En mi casa mi papá siempre ha sido aficionado del "buen fútbol" que es su forma de decir que se sube al carro del equipo de moda (osea es medio "villamelón") y en ese entonces el Cruz Azul era de su agrado, además, se pasaba los jueves jugando "fut tenis" con el cuerpo técnico y algunos directivos y se iba a comer con ellos.

Cuando llegué a "La Máquina" en esa etapa formativa yo sabía que ese equipo era un equipo bueno, un equipo grande, un equipo protagonista. En aquel entonces los entrenamientos eran en un deportivo en Xochimilco o en el Seminario Menor, a unas cuantas cuadras del estadio Azteca, pero los partidos eran en la Noria y desde que llegabas tenías ese sentimiento de orgullo y pertenencia de una institución ganadora. Las canchas eran perfectas y las instalaciones de primera y aún a los 10 años ya me podía visualizar como profesional.

Como lo mencioné al principio, al año siguiente el equipo fue campeón. Y ese sentimiento de grandeza y orgullo fue todavía más tangible luego de haber visto a Carlos Hermosillo cobrar el penal de la victoria con la cara cubierta en sangre y las costillas rotas. Todos como parte de la institución nos sentíamos identificados con ese grupo de gladiadores que habían levantado el título.

Al año siguiente pasé al selectivo y comencé a jugar torneos regionales e internacionales. A dónde llegabas notabas que el trato era diferente simplemente por ser jugador del Cruz Azul y eso se hizo más notorio cuando comencé a entrenar con el 4to equipo un tiempo después.

Cuando jugabas fuera, los equipos con menos recursos te jugaban a tope, te encaraban, te entraban más fuerte y en algún momento alguno de esos jugadores te amenazaba por que quería quedarse con tu lugar.

El primer equipo volvió a llegar a la final en 1999, su rival entonces era el Pachuca. El equipo de la cuna del fútbol mexicano había recién ascendido de nuevo a la 1ra división luego de muchísimo tiempo y terminó derrotando al Cruz Azul con un gol de "entrepierna" de Alejandro Glaria.

Luego de esa primera final perdida del 1er equipo, a petición de mi familia y debido a mis responsabilidades académicas, dejé el sueño de convertirme en futbolista profesional. Pero aunque ya no jugaba con esa camiseta me encantaba ir a ver fútbol en vivo y gracias a las amistades que había dejado en la institución, frecuentaba el estadio Azul y mi papá y yo tuvimos la fortuna de ver las victorias de Cruz Azul en el Estadio Azteca durante aquel subcampeonato de la Copa Libertadores de América en el 2001. Y entonces esa palabra (subcampeonato) se volvió una constante en el vocabulario del club.

Para cuando Cruz Azul regresó a otra final en el 2008 yo ya trabajaba en televisión, los jugadores que alguna vez fueron mis referentes en mi formación ahora eran mis colegas y amigos y año tras año las historias que preparaba y las coberturas que hacíamos giraban alrededor del mismo tema. Este año es el bueno para la máquina, sin embargo el tan ansiado título no llegaba.

Luego en el 2013 vino la final contra el América del Piojo Herrera y apareció el término que perseguiría a la institución a partir de entonces: La Cruzazuleada

El término llegó hasta la Real Academia de la Lengua Española y parecía que el fin de esa época oscura no llegaría. Año tras año el equipo encontraba la forma de ser protagonista y quedarse en el camino. En el 2018 incluso regresó al partido por el título solo para volver a caer ante el América.

Este último descalabro me tocó cubrirlo ya como presentador de deportes. En aquel entonces trabajaba para nuestra estación en el Sur de Texas y los equipos fuertes de la zona eran Tigres y Monterrey. Pero a pesar de que mi amor por el club se había diluido y constantemente me encontraba en las caravanas de los equipos regios, que además seguían cosechando logros, en alguna parte de mi había un ápice de esperanza de que ese ayuno de campeón por fin terminara para los cementeros.

Entonces vino la pandemia. En el 2020 lo menos importante era el fútbol, de hecho los deportes en general, pero conforme fueron avanzando los meses algunas cosas se fueron reactivando y una de ellas fue la capacidad de Cruz Azul de crear un trauma aún mayor en su afición. Esta vez los cementeros dejaron ir una ventaja de 4 a 0 sobre los Pumas de la UNAM que irónicamente terminaron siendo subcampeones. (Nota aparte: A pesar del "villamelonismo" de mi padre crecí siendo fanático del equipo de Universidad así que sería una mentira si les dijera que no disfruté la remontada.)

Y así llegamos al 30 de mayo del 2021. Cruz Azul regresaba a una final y había ganado el juego de ida 1-0 sobre Santos, pero esta vez algo era diferente.

Primero, el ex-presidente del club, Billy Álvarez, está acusado de varios delitos fiscales y no se sabe su paradero lo mismo que Victor Garcés. Sin estas 2 figuras que habían "manoseado" la institución durante muchos años, una nueva directiva pudo trabajar sin la presión de estos individuos.

Segundo, la contratación de Juan Reynoso, el ex-jugador peruano quién fuera clave para conseguir el título de 1997 llegó al club como 3ra opción por detrás de Matías Almeyda y Hugo Sánchez, pero demostró que sentir los colores del equipo es un plus a la hora de superar los obstáculos mentales que tanto daño le habían hecho al equipo.

Hoy el Cruz Azul se olvidó de las maldiciones, los memes, las burlas, las palabras en la RAE y los comentarios y análisis de fuera. Hoy Cruz Azul recordó su historia, su legado y su grandeza. Hoy jugadores como Jesús Corona y el Cata Domínguez por fin levantaron un título como lo hicieran Héctor Pulido, Fernando Bustos, Alberto Quintano, Miguel Marín, Carlos Hermosillo o el mismo Juan Reynoso.

Pasaron 23 años, 5 meses y 23 días desde aquella tarde en el Nou Camp de León. En aquel entonces yo era un niño que entraba por primera vez a la Noria y aunque el equipo y los fanáticos siempre han estado ahí. Creo que hoy más que nunca se acordaron, como yo, lo que se siente ser de un equipo grande.

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