Luchan por reunificar familia en San Francisco

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    Dariela y Yeni Escobar-Pereira reportaron condiciones deplorables en el centro de detención al que fueron llevadas por la Patrulla Fronteriza.

    El caso de dos hermanas inmigrantes que llegaron a Estados Unidos desde Honduras y han estado detenidas por más de seis meses por cruzar la frontera de forma ilegal, tuvo una primera victoria el miércoles.

    Yeni Lizette Escobar-Pereira y Dariela Melissa Escobar-Pereira cruzaron la frontera con la esperanza de reencontrarse con su madre, Doriela Pereira, en San Francisco.

    En horas de la mañana y durante una audiencia en la oficina de Servicios de Inmigración y Control de Aduanas en San Francisco, se dio a conocer que Yeni logró ser puesta en libertad bajo fianza.

    Doriela Pereira expresó felicidad al saber sobre el futuro de al menos una de sus hijas.

    “Aunque sea bajo fianza ya lo voy tener viviendo conmigo”, dijo Pereira.

    Yeni supuestamente era víctima de violencia doméstica por parte de un hombre. El patrón de violencia causó que perdiera un embarazo de gemelos.

    Yeni permaneció en cautiverio en Tegucigalpa y cuando Dariela la rescató de la situación, su presunto abusador amenazó con matarlas.

    En su intento por huir de Honduras y cruzar la frontera hasta Estados Unidos, las hermanas fueron secuestradas por coyotes y luego rescatadas por la Patrulla Fronteriza y transferidas a un centro de detención en Texas.

    Las hermanas también reportaron irregularidades en su proceso de detención al igual que condiciones deplorables en el centro de detención.

    “Definitivamente es una gran victoria para nosotros como gente de fe que hemos luchado por la reforma migratoria por tanto tiempo”, dijo Lorena Melgarejo, portavoz de la Diócesis de San Francisco.

    Dariela, quien aún se encuentra detenida en Texas, está a la espera de una audiencia mientras que Yeni podrá luchar su caso para obtener asilo por ser presunta víctima de violencia doméstica.

    La arquidiócesis añadió que el Área de la Bahía tiene 2,400 casos de personas que han llegado desde Centroamérica escapando la violencia de sus países.