Padres denuncian programa escolar

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    TELEMUNDO 48
    El distrito escolar de preparatorias en el este de San José dijo que las quejas no son nuevas pero provienen de una minoría.

    Un grupo de padres de familia en el este de San José con hijos que padecen de Síndrome de Down se han quejado de que el programa que se supone prepare a sus hijos para el mundo laboral está afectando sus habilidades.

    Antes sus cuestionamientos buscan respuestas por parte del distrito escolar.

    Natalie tiene Síndrome de Down, se graduó de la preparatoria y ahora asiste a un programa que, en teoría, prepara a jóvenes con discapacidades para ser adultos productivos. Pero su madre, Teresa Montes, expresó que el programa en vez de ayudar a Natalie a avanzar la está atrasando.

    “Mi hija cuando terminó la preparatoria ya sabía escribir su nombre, dirección, número de teléfono y ahora ocupa ayuda para hacerlo”, dijo Montes.

    Teresa no es la única madre preocupada. Rosa Solorzano y Piedad Mendoza también coinciden en que el programa tiene bajas expectativas para los estudiantes, pocas motivaciones y desperdician el tiempo.

    “Por trabajar dos horas pierden el día entero en el autobús aparte del tiempo que se toman para irse a comer y a matar el día antes de irse a la casa porque no hacen nada más”, dijo Solorzano.

    Por su parte, la hija de Mendoza, que se gradúa tras cuatro años en el programa, ni celebra ni quiere volver ya que el tipo de trabajo que le otorgan es el de limpiar mesas o juntar basura, sin paga.

    El distrito escolar de preparatorias en el este de San José, ente encargado de este programa, dijo que estas quejas no son nuevas pero provienen de una minoría de padres de familia.

    “Muchas personas han venido a ver lo que tenemos ahorita en las instalaciones y como lo estamos desarrollando y nos han dado buenos comentarios” dijo Juan Cruz, asistente del superintendente del distrito.

    El portavoz agregó que pocos distritos escolares tienen el programa al nivel de ellos, que han invertido varios millones de dólares en mejorarlo.

    En abril, Rhode Island llegó a un acuerdo judicial para cambiar la filosofía de estos programas por una que integre a los jóvenes al mundo laboral común y le paguen lo mismo que a cualquier otro adulto.