Gigantes y Reales hacia el decisivo

    processing...

    BOLETÍN DE NOTICIAS

    Getty Images
    El partido se celebrará en el Kauffman Stadium de Kansas City.

    El pronóstico del piloto de los Reales de Kansas City, Ned Yost, se cumplió cuando dijo que en su interior siempre pensó que la Serie Mundial que disputaba su equipo contra los Gigantes llegaría hasta el séptimo partido.

    Eso fue lo que sucedió después que ambas novenas están empatadas a 3-3 cuando ya se llevan disputados 2.461 partidos jugados entre la campaña regular y la postemporada dentro del béisbol de las Grandes Ligas.

    Ahora el equipo campeón del 2014 se decidirá esta noche con el partido número 2.462 de la temporada, que será el séptimo del "Clásico de Otoño", sin que haya un claro favorito, después de tantas alternativas, momentos de drama y cambios de impulso.

    La realidad es que todo un año de esfuerzo se reduce a un partido a jugarse en el Kauffman Stadium, casa de los Reales, que esperan completar remontada tras haber llegado de San Francisco 2-3 abajo.

    "Los séptimos partidos siempre son especiales", declaró Yost. "Desde que era pequeño visionaba mis acciones en el patio de mi casa como que el gran momento antes del último 'out' de séptimo juego de la Serie Mundial".

    Nadie duda que habrá drama y suspense en el partido entre los Reales y los Gigantes, pero lo que si se sabe ya es que la historia favorece al equipo de Kansas City.

    Desde 1982 --cuando los Cardenales de San Luis derrotaron a los Cerveceros de Milwaukee con Yost de receptor suplente-- el equipo de la casa ha ganado cada uno de los nueve séptimos juegos disputados en la Serie Mundial.

    Los Reales fueron ganadores en 1985, precisamente contra los Cardenales, mientras que los Gigantes fueron uno de los derrotados en el 2002 ante los Angelinos de Anaheim.

    Otro dato estadístico a favor de los Reales es que los últimos ocho equipos que han obligado un séptimo partido al ganar el sexto partido de local lograron el título de campeones.

    La interpretación de las estadística es a gusto de cada uno, y en el caso de los Gigantes saben que han superado muchos obstáculos hasta llegar al séptimo partido, incluyendo lesiones, un Juego del Comodín y una derrota casi cierta convertida en una victoria en 18 entradas contra los Nacionales de Washington en la ronda divisional.

    Los Gigantes también ganaron tres partidos seguidos al borde de la eliminación contra los Rojos de Cincinnati cuando los vencieron en la Serie Divisional del 2012, antes de remontar una desventaja de 3-1 frente a los Cardenales en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. Los Gigantes se coronarían campeones ese año.

    "Si remontas al 2012 y ves esta fase final, creo que mucha gente nos tenía como derrotados en las dos primeras rondas", declaró el piloto de los Gigantes, Bruce Bochy, que busca con el equipo el tercer anillo de campeones en los últimos cinco años. "Somos un equipo luchador y resistente".

    La clave del séptimo juego estará de nuevo en el pitcheo que presente ambos equipos y los Gigantes se han decidido por el veterano Tim Hudson, de 39 años, como el abridor, que se enfrente a Jeremy Guthrie, cuatro años más joven, de los Reales.

    Sin embargo, en un partido de vida o muerte en el que "no hay mañana", casi todos los lanzadores --con la excepción de los abridores del sexto partido, Jake Peavy y el dominicano novato Yordano Ventura-- deben de estar disponibles.

    Incluido el estelar zurdo de los Gigantes, Madison Bumgarner, que tiene marca de 4-0 y efectividad de 1.13 con WHIP (bases por bolas más hits por inning lanzado) de 0.67 en lo que va de la fase final y dos días de descanso.

    Bumgarner lanzó una blanqueada de cuatro imparables a los Reales el pasado domingo en el quinto partido y ha sido el lanzador ganador en dos de las tres victorias de los Gigantes en esta serie, con promedio de carreras limpias de 0.56 en 16.0 episodios.

    "Veremos cómo va y qué esté haciendo ahí", comentó Bochy sobre la posibilidad que lance Bumgarner. "No puedo decirles exactamente qué tan lejos podría llegar ni cuántos pitcheos".

    Mientras que Yost tiene totalmente descansado a su "trío terrible" de relevistas, con el dominicano Kelvin Herrera, Wade Davis y Greg Holland, además del zurdo Brandon Finnegan.

    "Tenemos brazos ahí que han tirado mucho este año, así que cualquier momento para descansar es algo que tomo como positivo", señaló el cerrador Holland. "Estoy preparado para ir tan lejos como quieran dejarme. Es el último partido de la temporada con la oportunidad de ganar la Serie Mundial".

    Los Reales también tendrán a su favor el factor campo donde tienen marca de 6-1 en lo que va de la fase final, incluidos los dos triunfos que han conseguido ante los Gigantes (2-1), y además el recuerdo de la hazaña que lograron en 1985 cuando remontaron un 2-3 ante los Cardenales y se proclamaron campeones del "Clásico de Otoño".